Desde muy niño me ha gustado ver los documentales sobre guerras, ya sean antiguas o modernas, ya sea a espadas y caballos o a rifles y tanques, lo bélico siempre ha capturado mi atención.
Es por ello que creí oportuno abordar el tema de las guerras.
Tras este prefacio, les presento este artículo sobre la Segunda Guerra de Stalingrado.
Junio de 1941. Ya había estallado la Segunda Guerra Mundial.
Alemania había invadido dos años antes gran parte de Europa y el norte de África.
En la guerra relámpago, el ejército nazi había ocupado Checoslovaquia, Polonia, Noruega, Suecia, Finlandia Bélgica, Países Bajos entre otros.
Incluso, uno de los aliados, Francia, había sido conquistado sin siquiera oponer resistencia debido al horror de la Gran Guerra. Inglaterra se salvó por poco.
Es entonces cuando Hitler giró su rostro hacia el este y su temible ejército se dirigió para invadir al otro ejército aliado, Rusia.
Tras avanzar por territorio neutral, invadió a la URSS, adentrándose miles y miles de kilómetros.
Es en tierras rusas donde se daría la batalla más sangrienta que la humanidad haya experimentado.
En esa batalla, lucharon hasta desgastarse, por un lado, el ejército nazi y, por otro, el ejército soviético.
Millones y millones de vidas se perderían en ese rincón apartado y frío de Rusia.
Con ustedes, Stalingrado.
S T A L I N G R A D O
INVASIÓN A LA URSS
Aunque había firmado un pacto de no agresión con Adolf Hitler en 1939, Joseph Stalin tenía dudas sobre tal acuerdo, por lo que en secreto comenzó a acelerar su producción bélica, preparándose para una posible invasión alemana.
Stalin no se equivocó.
Hitler violó tal tratado y decretó los preparativos para invadir a la URSS.
No era secreto que Hitler odiaba al estado soviético. El Fuhrer estaba decidido a acabar con el comunismo.
Se preparó, pues, la conquista del gigante europeo, tal y como se había había conquistado a Francia.
Tal operación sería llamada Barbarroja.
La Wehrmacht (el ejército nazi) partió desde Polonia y se internó en pleno territorio soviético.
Ucrania así como Bielorrusia y otros países comunistas, fueron invadidos con celeridad debido a que el ejército alemán rebasó a los ejércitos soviéticos que debían contenerlos.
Hitler se abrió paso a Rusia, el corazón del comunismo.
Mapa de la Operación Barbarroja
Soldados de la Wehrmacht
RESISTENCIA SOVIÉTICA
Es aquí cuando Hitler cometió el primer gran error de su campaña, dividió sus fuerzas para conquistar diferentes puntos clave, en vez de centrarse en un solo.
Dividió a su ejército en tres cuerpos militares para conquistar tres objetivos: Moscú, al centro, Leningrado, al norte y los campos petrolíferos del Cáucaso, al sur.
Los campos petrolíferos del sur eran la zona más rica pero se interponía la ciudad de Stalingrado.
Hitler decidió que el ejército que se envió al sur se dividiera a su vez en dos grupos: un grupo iría a los campos y el otro atacaría Stalingrado.
Cuando se conquiste Stalingrado, ese ejército se encontraría con el que estaría en los campos.
La tarea de conquistar Stalingrado recayó en el VI ejército comandado por el joven general Von Paulus.
El VI ejército era, junto con las fuerzas en el frente oriental, lo mejor del ejército alemán.
Sus poderosos tanques y su infantería causaban estragos entre el ejército soviético.
Compuesto de 600.000 soldados, esta unidad de la Waffen SS (unidad paramilitar o equipo élite de combate del partido Nazi) contó también con soldados de nacionalidades aliadas del Eje como rumanos, húngaros y rumanos, quienes custodiaban los flancos del ejército alemán.
Rápidamente, el ejército nazi comenzó a ganar terreno en el camino a Stalingrado, hasta estar a las puertas de la ciudad. Los rusos se defendieron a muerte.
Soldados soviéticos
El objetivo principal se logró: Stalingrado fue tomada.
Los alemanes izaron la esvástica en la ciudad de Stalin.
Sin embargo, se entabló una lucha encarnizada por cada rincón de la ciudad, habiendo focos de resistencia: la guerra de guerrillas.
Es muy probable que el ejército alemán hubiera enfrentado esta situación pero nunca se enfrentaron a francotiradores. Los francotiradores soviéticos aprovecharon para incursionar entre los escombros de la ciudad. Hubo muchas bajas en el ejército alemán producto de la puntería de los defensores.
Aún con todo, el sexto ejército estaba acantonado en la ciudad y controlaba gran parte de la ciudad.
De no mediar contratiempos, los alemanes pronto aniquilarían los focos de resistencia y se unirían para tomar las fuentes ricas de petróleo y de allí a Moscú, logrando que la defensa soviética fuese insostenible. Pero llegó el invierno y con ello el desastre para Alemania.
Soldados alemanes en la lucha urbana
Francotiradores soviéticos
Es allí cuando se se hizo evidente el segundo error de Hitler.
Al parecer, el führer había previsto que la ciudad sería tomada totalmente antes del invierno, por lo que no tomó en cuenta equipar al ejército nazi para pelear en invierno ni proveerles las cosas necesarias. La logística alemana, aunque muy pudiente, no podía sostener una guerra prolongada.
Pronto se dieron cuenta de ello los alemanes.
Un ejemplo de ello es el uso de la mano de obra esclava para incrementar el ritmo de la producción de armamento y vehículos.
El estado alemán había previsto victorias rápidas para evitar un desgaste económico. Es por eso que los primeros días de la guerra iniciaban una ofensiva que obligase al ejército invadido a una rendición.
El ejército ruso no actuó como los otros países sino que decidió resistir, confiando en su inagotable red de suministros y recursos logísticos. Ante esta situación de una guerra prolongada, los recursos comenzaron a escasear en el entorno alemán.
Por otra parte, es difícil comparar al invierno que se vive en una buena parte de países de Latinoamérica con el invierno ruso. Los soldados del VI ejército no estaban vestidos de forma apropiada para soportar el gélido y mortal invierno en Stalingrado. Muchos comenzaron a morir congelados allí donde dormían. Las raciones comenzaron a faltar. Muchos comenzaron a morir de una forma extraña en las trincheras. Era el hambre.
EL ASEDIO AL SEXTO EJÉRCITO
Es cuando el ejército rojo se conglomeró y emprendió el contraataque contra el VI ejército estacionado en la ciudad, logrando cercar al sexto ejército. Los alemanes se quedaron atrapados en Stalingrado. El sitiador se convertía en sitiado.
Ese fue el momento en que Von Paulus pidió a Hitler poder retirarse pero este el Fuhrer se negó. Hitler pidió que defendiesen esa ciudad a toda costa y les prometió la llegada de víveres mediante la fuerza aérea nazi, la luftwafe.
Fue en ese entonces que el ejército alemán luchó en medio de un lugar abandonado y derruido, con la esperanza de que serían rescatados. Luchaban en un lugar en el confín del mundo. Más atrás estaban los escenarios en Bélgica, Holanda, Francia. El frente oriental fue un frente totalmente estremecedor y sobrecogedor.
Los refuerzos nunca vinieron y los alimentos enviados no alcanzaban. El cerco comenzó a estrecharse, sin embargo defendieron sus posiciones.
Soldado alemán capturado por un soldado soviético
Muchos alemanes buscaron salir del frente. Sólo unos cuantos pudieron regresarse.
Los generales de Hitler le rogaron para que envíe tropas para romper el cerco soviético y así rescatar a los hombres de Paulus.
Sin embargo, los refuerzos no fueron suficientes.
El general soviético Zhukov emprendió una contraofensiva definitiva que desbarató los flancos del ejército alemán, compuesto por sus aliados italianos, húngaros y rumanos, pobremente equipados y entrenados.
Estos huyeron, viéndolo Paulus y él lo comprendió tardíamente: no habría esperanza de ganar la batalla, ni siquiera de salir con vida.
Fue un golpe a la moral alemana. Nunca un ejército tan grande pudo albergar, siquiera, la sospecha de ser derrotado y aniquilado.
Von Paulus decidió no hacer caso al consejo del Führer: suicidarse.
Muy por el contrario, decidió rendirse ante Zhukov. Los soviéticos aprisionaron a los alemanes de Paulus en campos de concentración. De los 600,000 soldados alemanes, regresarían a Alemania sólo 60,000, una décima parte.
Los caídos en Stalingrado: sin duda fue la batalla más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial
Todas las batallas libradas en la Segunda Guerra Mundial fueron sanguinarias y espantosas, pero Stalingrado las supera con notoriedad.
Si la guerra del Pacífico es la mayor herida en la historia militar del Perú, la batalla de Stalingrado es la que más heridas abrió en el pueblo alemán, después de la violación sistemática de las mujeres en Berlín y otras ciudades alemanas por los soldados rojos.
Stalingrado hizo extraviar la confianza de Alemania cuyo ejército no había conocido la derrota en la guerra.
A raíz de esta batalla, el ejército alemán perdió su posición privilegiada y se tuvo que replegar.
Mermó la cantidad de efectivos alemanes considerablemente.
Stalingrado no sólo fue el principio del fin del ejército alemán y su predominio en Europa, ya que, el ejército alemán a partir de allí en adelante decidió replegarse para proteger el territorio que habían conquistado ante el contraataque soviético.
Sino que fue la tumba de miles de soldados alemanes, rusos, italianos, húngaros y rumanos, además de los civiles de Stalingrado. Todos ellos comparten tumba en Stalingrado.
Sin duda, la batalla más sangrienta que la humanidad experimentó. No hay otra que se le asemeje en intensidad.
Un monumento a la resistencia rusa, ícono de Stalingrado









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