Las antiguas construcciones de la colonia me han llamado la atención desde niño.
Las casas virreinales, con su porte señorial, su distinguibles portadas, sus fachadas ornamentadas, sus techos abovedados, sus patios y zaguanes, sus amplias y gruesas paredes de quincha, han ocupado gran parte de mi inspiración.
En mi ciudad, Lima, hay cientos de casas coloniales que datan desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII. Sin embargo, Lima no fue la única ciudad en ostentar este tipo de casas.
Trujillo, Chiclayo, Arequipa, Cusco, Puno, entre otras ciudades del Perú.
Este artículo abre la puerta a una sección que, desde ya, me quitaba el sueño por compartirla con ustedes.
Y qué mejor forma para hacerlo que con un video sobre una de las casas con más elegancia e historia de la ciudad. La exquisitez de Lima se refleja en esta construcción debido a su porte señorial y a lo singular y exótico de la misma.
Con ustedes, la casa de Osambela.
Historia:
La Casa de Osambela, o también conocida como Casa de Oquendo, es una edificación construida durante la época virreinal del Perú.
Se levanta sobre el antiguo noviciado de los padres dominicos, destruido por el terremoto de 1746.
La construcción de la casa en sí data de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Fue terminada entre 1803 y 1805.
El frontis de la casa, en donde está la puerta principal o de acceso, se encuentra en el jirón Conde de Superunda, calle que era conocida como calle de la Veracruz.
Es una de las casonas más grandes del centro de Lima y es notable por su amplia fachada y balcones de excelente calidad.
El terreno donde se levanta la Casa de Osambela era propiedad del Convento de Santo Domingo y, para cumplir unos pagos y acabar con unas obras de la iglesia que habían quedado inconclusas, fue vendido al armador de buques, banquero y comerciante español Martín de Osambela, Marqués de Osambela y teniente coronel de milicias, a fines del siglo XVIII.
El solar comprado por Osambela correspondía a la parte arruinada y casi destruida del noviciado.
Es por Martín de Osambela y su familia que la casa fue conocida con ese nombre, hasta nuestros días.
Osambela murió en la Fortaleza del Real Felipe del Callao, donde se refugió con otros en tiempos de José Ramón Rodil y Campillo.
La esposa de Osambela tuvo que deshacerse de la propiedad para cancelar unas deudas y así, en 1854 el inmueble pasó a manos de José de la Asunción Oquendo, quien era un hombre de mucha figuración, razón por la cual la gente comenzó a llamar a la casa como la Casa de Oquendo, nombre con la que también se conoce le a la propiedad en la actualidad.
Los Oquendo eran vascos y hubo entre ellos vizcondes y marqueses. María Rebeca de Oquendo, hija de don José de la Asunción Oquendo, fue su última propietaria y a su fallecimiento en 1941 la casa pasó a ser propiedad de la Caja de Ahorros de Lima. Fue declarada Monumento Nacional en 1963. Durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado fue sede de la Empresa Nacional de Turismo del Perú, que en esa época era el organismo oficial del turismo en el Perú.
En 1979, se convirtió en local del Centro Cultural Inca Garcilaso de la Vega donde tuvieron su sede instituciones culturales como el Instituto Peruano de Cultura Hispánica y el Círculo Femenino Hispano-Peruano.
Arquitectura:
La fachada de la Casa de Osambela es de estilo neoclásico, con reminiscencias del rococó. Muestra cinco balcones, de estilo Luis XVI, ornamentados con guirnaldas y acompañados por tres balcones de antepecho. En lo alto tiene un mirador cubierto por una pequeña cúpula de silueta musulmana.
Sobre la cúpula, el arquitecto Héctor Velarde Bergmann se expresa de la siguiente forma:
Aunque la casa fue terminada entre 1803 y 1805 en su aspecto actual, su arquitectura permanece aún perfectamente dieciochesca y luce mucho de las galas de Luis XVI y reminiscencias de Luis XV; portada con pilastras neoclásicas de capiteles jónicos con guirnaldas, típicas del estilo, arco rebajado en segmento de círculo, perillones en forma de copas con flores, superposición central a la entrada de vanos en tres pisos con continuidad plástica vertical y de poco relieve a la manera francesa. Es notable que ese sentido de verticalidad se acentúa aún más por el mirador, tan limeño, que remata y exalta, por contraste y con tanta elocuencia, la amplia y rítmica horizontalidad de la fachada. De ese minarete, cubierto por una pequeña cúpula de silueta musulmana, parece que el primer propietario de la casa, el banquero español Osambela, observaba con largavista la entrada de los galeones al Callao.
Interior:
Es una edificación colonial tardía con una mezcla de estilos sucesivos, su construcción data de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Fue terminada entre 1803 y 1805. Su estilo arquitectónico es una fusión de los que se sucedieron hasta esa época resaltando en la decoración la influencia francesa del rococó. La Casa de Osambela, llama la atención de los estudiosos por dos particularidades que la distinguían del resto de las construcciones limeñas de la época.
En primer lugar, a diferencia de la mayoría de casas virreinales limeñas, las habitaciones de la casa están distribuidas en forma paralela a la calle lo cual hace que su fachada sea lo suficientemente extensa para albergar a cinco balcones de cajón y de estilo Luis XVI.
De igual modo la distribución de sus patios era al revés diferenciándose del resto de las construcciones de la época virreinal, que ordenaban sus instalaciones distribuidas «en profundidad» y no en el sentido de la fachada.
Su otra peculiaridad radica en sus cuatro niveles de elevación, en lugar de dos, el cuarto nivel es un mirador de planta octogonal lo que estaba prohibido al momento de su construcción, por precaución antisísmica.
El patio principal es notable por su nobleza sobria y la magnífica escalera que lleva al segundo piso. El segundo patio, al que se llega por un pasadizo estrecho, es más pequeño y parece más antiguo tal vez del siglo XVIII.







